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sábado, 5 de septiembre de 2026

las "boymoms" son juzgadas injustamente

Una de las teorías más raras pero que en mi cabeza tienen sentido, son sobre las dinámicas entre padres e hijos y como el género influye en esto y más encima el como funcionan. 

Yo pienso que las madres que se enamoran de sus hijos o las famosas "boymoms" son señaladas injustamente casi que con asco o depreciación, cuando su reacción es dentro de lo que cabe una respuesta "normal" o lógica al hecho de que el único ser humano hombre que pueden contemplar incluso antes de ser consumido y contaminado por el mundo y las corrientes podridas de la sociedad son sus propios hijos, al ser ellas quienes los crían prácticamente es la única forma de que tengan contacto con un ser masculino inocente y puro que no ve a las mujeres como objetos sexuales (aún), pienso yo que de ahí viene esa tal fascinación que las ciega y las hace aferrarse a que sus hijos serán "sus niñitos, bebes, príncipes" y de más estupideces. entonces las personas que señalan injustamente a las suegras insoportables o las madres de varones, es producto de la misma misoginia, en lugar de señalar el sistema que los daña prefieren señalar a la madre que se aferra a la humanidad de su propio hijo.


La psicología de género critica que teorías como el "Complejo de Agripina" o el "Incesto Emocional" culpan exclusivamente a la mujer (madre-centrismo), sin preguntarse: ¿Dónde está el padre? o ¿Por qué esa madre está tan sola? Si un padre abandona física o emocionalmente el hogar, la sociedad a menudo lo normaliza.

Pero si la madre, en su profunda soledad, aislamiento y falta de redes de apoyo, busca refugio emocional en la única persona que tiene al lado (su hijo), la psicología clínica tradicional la etiqueta rápidamente como "disfuncional".

Para muchas mujeres a las que el sistema les ha negado el acceso a una carrera profesional, autonomía económica o reconocimiento social, la maternidad se convierte en su único espacio de poder y valor real. El hijo es su obra maestra. El temor a que el hijo crezca y se vaya no es siempre "pánico al abandono egoísta", sino el miedo a volver a quedar invisible ante un mundo que no la valora fuera de su rol de madre.

Por otro lado las dinámicas entre padres e hijas son todo lo contrario, el hombre carente de empatía no es capaz de comprender que las mujeres son seres humanos mucho más profundos que un objeto sexual destinado al deseo masculino , entonces al tener que presenciar el crecimiento y desarrollo de un ser humano femenino y darse cuanta de su complejidad humana natural desarrollan un cariño protector y sensibilidad hacia sus hijas que los obliga a no querer que otros hombres al saber ya como funcionan y como piensan se les acerque y les haga daño ya que los padres hombres saben en el fondo que es muy fácil y probable que un hombre le haga daño a su hija.

El deseo hiperprotector de los padres ese "miedo profundo a que otros hombres se acerquen a su hija" nace precisamente de el conocimiento de causa. El padre sabe perfectamente cómo operan los códigos de la masculinidad, cómo piensan muchos hombres y el riesgo real de violencia, manipulación u objetivación al que están expuestas las mujeres.

En psicología, esto a veces se manifiesta como una proyección: el padre teme que otros hombres traten a su hija de la misma manera en que él, u otros hombres de su entorno, trataron a las mujeres en su juventud. El miedo no es irracional; se basa en la certeza de saber lo fácil que el sistema permite que un hombre cause daño.

Cuando el cariño se transforma en un control rígido ("ningún hombre se te va a acercar"), el padre puede terminar reproduciendo el mismo machismo que intenta evitar, limitando la libertad, la autonomía y la capacidad de decisión de su hija.

Empatía selectiva

 A veces, este fenómeno genera hombres que defienden fervientemente los derechos y la seguridad de su hija, pero siguen ejerciendo conductas machistas u objetivadoras hacia las mujeres que no forman parte de su núcleo familiar. La verdadera deconstrucción ocurre cuando el padre entiende que el respeto que exige para su hija lo merecen todas las mujeres.

No busco justificar solo entender el porque de las cosas y las problemáticas sociales desde mi punto de vista, esto deja en evidencia como ambos padres se aferran hacia la humanidad de sus hijos desde perspectivas diferentes pero al final termina en lo mismo, idealizándolos en muchos casos y sobreprotegiéndolos en el proceso, esto no es una regla pero debemos reconocer que es un patrón que podría estar perjudicando la vida de la salud mental de los mas pequeños.

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